¿Qué es el bromazepam?
El bromazepam es una benzodiazepina con propiedades principalmente ansiolíticas. Esta familia de medicamentos actúa sobre el sistema nervioso central para reducir la ansiedad y favorecer la relajación muscular y el sueño.
Muy eficaz a corto plazo, el bromazepam conlleva sin embargo un riesgo de dependencia, lo que exige un uso supervisado y limitado en el tiempo.
Origen: un descubrimiento de los laboratorios Roche
El bromazepam es una molécula sintética. Pertenece a la gran familia de las benzodiazepinas, cuya historia comienza con el químico Leo Sternbach, en Hoffmann-La Roche.
El clordiazepóxido (Librium®) se introduce en 1960, seguido del diazepam (Valium®) en 1963. Tras este éxito, Roche desarrolla varios derivados; el bromazepam se comercializa a principios de los años setenta.
El núcleo benzodiazepínico no existe de forma natural bajo esta forma.
Estructura química y síntesis
El bromazepam se construye alrededor del núcleo 1,4-benzodiazepínico característico de esta clase, aquí portador de un átomo de bromo y un anillo de piridina.
Se obtiene por síntesis química. Estas variaciones estructurales en torno a un esqueleto común explican las diferencias de potencia y duración de acción entre las distintas benzodiazepinas.
Mecanismo de acción: cómo actúa en el cerebro
El bromazepam se fija a un sitio específico del receptor GABAA en el cerebro. Actúa como modulador alostérico positivo: refuerza la acción del GABA, principal neurotransmisor inhibidor.
La apertura incrementada de los canales de iones cloruro hiperpolariza las neuronas y disminuye su excitabilidad. De ello se derivan efectos ansiolíticos (reducción de la ansiedad), sedantes, miorrelajantes (relajación muscular) y anticonvulsivantes.
Su semivida intermedia (aproximadamente entre 10 y 20 horas) lo clasifica entre las benzodiazepinas de acción media.
Uso terapéutico y precauciones
El bromazepam está indicado para el tratamiento sintomático y de corta duración de la ansiedad severa y/o invalidante, así como para las manifestaciones somáticas de la ansiedad, como palpitaciones y tensión nerviosa.
Las precauciones de uso son importantes: riesgo de tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia. La prescripción debe ser lo más breve posible (a menudo unas semanas), la interrupción debe ser gradual, y deben evitarse el consumo de alcohol y la conducción de vehículos.