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Excipientes · 3 min de lectura

La lactosa, el excipiente de referencia en la formulación farmacéutica

Discreta y económica, pero indispensable: la lactosa es uno de los excipientes más utilizados en el mundo para la fabricación de comprimidos y cápsulas. Repasamos la historia, las propiedades y los usos farmacéuticos de este azúcar de la leche, desde el lactosuero del siglo XVII hasta los grados atomizados diseñados para la compresión directa.

Comprimidos rosados en una turbina de recubrimiento industrial
Ficha técnica
Denominación Lactosa («azúcar de la leche»)
Naturaleza química Disacárido: D-galactosa + D-glucosa (enlace β-1,4)
Fórmula molecular C12H22O11
Masa molar 342,30 g/mol
Formas habituales Monohidrato (α), anhidra (β), secada por atomización
Función Excipiente: diluyente, agente de carga, soporte

Un excipiente discreto pero indispensable

La lactosa es el azúcar presente de forma natural en la leche de los mamíferos. Poco dulce, económica, inerte y ampliamente disponible, se ha convertido en el excipiente de carga más utilizado en la fabricación de comprimidos y cápsulas.

Su historia es un caso de estudio en la galénica: desde su aislamiento a partir del lactosuero hasta sus grados farmacéuticos modernos, diseñados para la compresión directa, la lactosa ha atravesado varios siglos de química y farmacia.

Un descubrimiento a lo largo de tres siglos

Al ser la principal fuente de carbohidratos de la leche, la lactosa se conoce de forma empírica desde los inicios de la ganadería. Su aislamiento como sustancia diferenciada se atribuye, sin embargo, al médico italiano Fabrizio Bartoletti, quien a comienzos del siglo XVII obtuvo una «sal de leche» por evaporación del lactosuero.

En el siglo XVIII, el químico sueco Carl Wilhelm Scheele reconoció su naturaleza azucarada en 1780. Fue finalmente el químico francés Jean-Baptiste Dumas quien le dio, en 1843, el nombre de lactosa, del latín lac, leche. Su estructura de disacárido, formado por galactosa y glucosa, no se elucidaría por completo hasta la química de los azúcares, a comienzos del siglo XX.

Formas cristalinas, propiedades tecnológicas distintas

La lactosa es un azúcar poco dulce, soluble en agua y químicamente estable. Existe en varias formas cristalinas con propiedades tecnológicas distintas:

Esta diversidad de formas y grados explica las numerosas referencias comerciales —Pharmatose, Flowlac, SuperTab, Tablettose, entre otras— que se encuentran en un catálogo de materias primas.

Digestión y tolerancia: lo que hay que saber

La lactosa se digiere gracias a una enzima intestinal, la lactasa, que la escinde en glucosa y galactosa absorbibles. Una parte de la población presenta un déficit de lactasa, lo que se conoce como intolerancia a la lactosa.

En las cantidades presentes en los medicamentos, el aporte suele ser muy bajo y bien tolerado. No obstante, esta característica debe figurar en la información del producto, ya que algunos pacientes son sensibles a ella.

Un excipiente con múltiples funciones farmacéuticas

La lactosa cumple varias funciones en la formulación de formas sólidas y polvos:

Gracias a su compatibilidad y versatilidad, la lactosa se combina con un gran número de principios activos. No obstante, debe tenerse en cuenta su reactividad de Maillard con moléculas portadoras de funciones amina, como ciertos principios activos, que puede provocar pardeamiento o degradación. De ahí la importancia de los estudios de compatibilidad realizados durante el desarrollo de una formulación.

Más información

Aviso — Documento elaborado con fines informativos y documentales. No sustituye las monografías de las farmacopeas oficiales ni el asesoramiento médico o farmacéutico.

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