FRENES
Convertirse en socio

Excipientes · 3 min de lectura

La croscarmelosa sódica: superdesintegrante de referencia para comprimidos y cápsulas

Que un comprimido se desintegre en cuestión de segundos en el estómago suele deberse a un excipiente discreto: la croscarmelosa sódica. Este derivado de la celulosa, reticulado para hincharse en contacto con el agua sin llegar a disolverse nunca, se ha consolidado desde la década de 1980 como uno de los superdesintegrantes más utilizados de la industria farmacéutica. A continuación, su origen, estructura y mecanismo de acción.

Blíster de cápsulas rojas y blancas
Ficha técnica
Denominación Croscarmelosa sódica
Otro nombre Carboximetilcelulosa sódica reticulada
Nombres comerciales habituales Ac-Di-Sol®, Vivasol®, Primellose®
Naturaleza Polímero de celulosa modificado, reticulado y parcialmente carboximetilado (sal sódica)
Aspecto Polvo blanco a blanco roto, inodoro; insoluble en agua pero fuertemente hinchable
Función Excipiente: agente superdesintegrante

Un excipiente discreto con un papel determinante

La croscarmelosa sódica pertenece a la categoría de los superdesintegrantes: sustancias que, en una proporción muy pequeña, permiten que los comprimidos y las cápsulas se desintegren rápidamente al contacto con el agua, liberando así el principio activo.

Discreta pero esencial, desempeña un papel determinante en la velocidad de liberación y, por tanto, en la eficacia de numerosos medicamentos administrados por vía oral.

Origen y descubrimiento

La croscarmelosa sódica deriva de la celulosa, el polímero vegetal más abundante. Su antecesora directa es la carboximetilcelulosa (CMC, o «carmelosa»), obtenida injertando grupos carboximetilo en la cadena de celulosa. La carboximetilcelulosa se desarrolló a principios del siglo XX en Alemania (patente atribuida a Eugène Jansen hacia 1918) y experimentó un notable auge industrial, especialmente durante los periodos de escasez de materias primas.

La croscarmelosa propiamente dicha —es decir, la carmelosa reticulada («cros» por cross-linked, reticulado)— es más reciente. Surge en la década de 1980 como una nueva generación de desintegrantes mucho más eficaces que el almidón tradicional. El producto de referencia, Ac-Di-Sol, fue desarrollado por la empresa FMC y se impuso rápidamente como un estándar de la industria farmacéutica.

Estructura y fabricación

La croscarmelosa sódica se obtiene a partir de la carboximetilcelulosa sódica, que se somete a reticulación, es decir, se crean enlaces químicos entre las cadenas del polímero. Esta reticulación hace que el material sea insoluble en agua, al tiempo que conserva una afinidad muy alta por ella.

Se obtiene así una fibra modificada capaz de absorber agua e hincharse de forma espectacular, sin disolverse ni formar un gel viscoso que bloquearía la desintegración.

Propiedades y mecanismo de acción

La capacidad desintegrante de la croscarmelosa sódica se basa en dos mecanismos complementarios:

Su gran eficacia permite utilizarla a baja concentración (habitualmente entre el 0,5 y el 5 % de la masa del comprimido), de ahí la denominación de superdesintegrante. Permanece activa incluso después de la compresión y presenta una buena compatibilidad con la mayoría de los principios activos.

Uso en el ámbito farmacéutico

La croscarmelosa sódica es uno de los desintegrantes más utilizados en la fabricación de formas sólidas orales. Sus principales usos son:

En la práctica, suele asociarse a diluyentes y aglutinantes como la celulosa microcristalina o la lactosa: estos últimos aportan cohesión y volumen al comprimido, mientras que la croscarmelosa garantiza que se desintegrará correctamente una vez ingerido.

Es esta complementariedad la que permite formular comprimidos a la vez resistentes y de liberación rápida, incluso para principios activos como el paracetamol o la ciprofloxacina.

Más información

Aviso — Documento redactado con fines informativos y documentales. No sustituye a las monografías de las farmacopeas oficiales ni a un consejo médico o farmacéutico.

← Volver a Excipientes